viernes, 21 de octubre de 2016

El cuento de la olita.

El cuento es el de una olita que va saltando por el mar y lo pasa muy bien. Disfruta del viento y del aire hasta que ve que las demás olas que tiene delante rompen contra la costa.

“Dios Mío, esto es terrible”, dice la ola. “¡Mira lo que me va a pasar!”

Entonces llega otra ola. Ve a la primera ola, que parece afligida y le dice: “¿Por qué estás tan triste?” La primera ola dice: “¿Es que no lo entiendes? ¡Todas vamos a rompernos! ¡Todas las olas vamos a deshacernos! ¡¿No es terrible?!”

La segunda ola dice: “No, eres tú la que no lo entiendes. Tú no eres una ola, formas parte del mar”



Este cuento refleja la gran importancia de nuestra existencia. En pocas palabras ha sabido reflejar la importancia de la vida y de nuestra función.
Nuestra vida es como la de la olita, avanzamos por el mundo, crecemos, nos superamos en cualquier adversidad y disfrutamos de cada segundo que podemos. Sin embargo, nuestra existencia es muy breve, el tiempo pasa volado cada día, sin darnos cuenta pasa un día y otro... así sucesivamente hasta que volvemos a pestañear y nos encontramos en el último trayecto de nuestra vida. No tenemos la noción del tiempo que ha pasado hasta que vemos que no nos queda mucho para seguir, entonces es cuando todas las personas piensan "no he tenido tiempo suficiente para hacer...". En el último momento se arrepienten de no haber podido dejar una huella en el mundo o haber podido terminar algo.
Somos como la olita, cuando vemos que llega nuestro final pensamos que es horrible, que no vamos a existir nunca más pero lo que no pensamos es que aunque todo haya pasado muy rápido y no vamos a volver a existir porque no somos eternos, siempre va a haber una huella que nos identifique porque nosotros formamos parte de la vida, formamos parte de la raza humana y aunque es triste dejar todo lo que tenemos atrás, al menos nos queda el consuelo de que no estamos solos, jamás desapareceremos de nuestra especie y eso es lo más importante. Estamos todos unidos aunque no nos demos cuenta.
La olita piensa que su vida va a acabar pero lo que va a ocurrir es que cuando se rompa en la orilla todos su fragmentos de agua volverán a formar parte del mar, lo que igualmente ocurre con el ser humano.