viernes, 21 de octubre de 2016

Tipos de Narradores 1 (Narrador omnisciente)




Tipos de Narradores

Narradores en 3º persona:

Narrador omnisciente




En este caso el narrador tiene un conocimiento absoluto de los hechos, los personajes, etc...

Este tipo de narrador tiene una gran ventaja, la libertad creativa por conocer todos los detalles de la historia, como hechos que el protagonista no conoce, los sentimientos de todos los personajes....

Intento de narrador omnisciente:




Un pájaro revoloteaba desesperado por salir de su jaula, la niña observaba entusiasmada a la pequeña ave. Los ojos expectantes de la pequeña perseguían al pájaro por toda la jaula, cuando una idea le vino a la cabeza.

 «¿Le gustara estar encerrado?—pensó la niña— A mi no me gustaría estar encerrada todo el día en casa, pero un pájaro no se parece a mi, aunque creo que a los animales tampoco les gusta. ¡Oh, pajarito! Si pudieses hablar me lo dirías tu mismo, por desgracia no eres un loro»

La niña siguió cavilando sobre esta idea un rato hasta que se le ocurrió la idea, preguntarle a su abuelita, salió corriendo. 
El pájaro con un gran sentimiento de alivio, pudo parar a descansar y beber agua. Tras unos minutos, volvió a la triste melodía que cantaba antes de la interrupción de la niña.





En el interior de la pequeña casa, una alegre señora recorría todas las habitaciones en busca de ropa sucia para la lavadora, cuando su nieta apareció corriendo por el pasillo.
 — ¡Abuela!— Gritó la niña— ¿Tu crees que los pájaros pueden estar tristes?
 — Claro que si, pequeña— Responde extrañada la anciana— ¿Por qué lo preguntas?
 — Y si nuestro pájaro también está triste por estar encerrado?— Pregunta la niña ignorando completamente la pregunta de su abuela— ¿Y si lo soltamos? ¿Te pondrás triste?

«Será una gran persona cuando sea mayor, ¡Toda una triunfadora!» Pensó la anciana muy orgullosa de su nieta.

 — Al contrario, me parece una gran idea, los pájaros deben volar en libertad con otros pájaros.
Tras estas palabras y sin esperar a su abuela la niña corrió a la jaula del pájaro.


Tras los delgados barrotes el pájaro seguía entonando su melancólica canción, cuando la puerta se abrió de golpe, y con una gran angustia empezó a revolotear otra vez intentando escapar, sin mucho éxito.
La niña emocionada y sin mucho cuidado, descolgó la jaula de la pared la puso en el suelo del patio e intentó abrirla hasta que llegó la anciana y con un clic se abrió.
El pájaro salió volando todo lo rápido que podía, mientras la niña saltaba y gritaba despidiéndose de él.

«¡Mucha suerte, pajarito!» Pensó la niña, antes de volver dentro con su abuela.